Hola nuevamente, me he visto demorada en continuar esta historia, espero lo sepan comprender, y como siempre, aguardo sus comentarios, sugerencias y opiniones.
Ana Raquel
anaraqueltv@outlook.com
Telegram: @FantasiasTrans
El Precio del Placer - Tercera Parte
Capítulo III - Continúa la Educación
El lunes por la mañana, al levantarme me encontré con una nueva entrega, en esta ocasión se trataba de un paquete pequeño conteniendo solamente lubricante y un plug anal levemente mas grande que el que estuve utilizando el día anterior aproximadamente dos centímetros y medio de diámetro por diez de longitud.
Al fondo de la caja un cartel con una instrucción simple "Usalo",
Seguía sin tener muchas alternativas si quería algún día liberarme del dispositivo de castidad, aunque en ese momento no era capaz de imaginar las cosas que tendría que hacer para conseguirlo, lubriqué entonces el plug, y ya acostumbrado luego de tener el anterior durante casi veinticuatro horas, entró por completo casi sin ninguna molestia.
Debo aclarar que este proceso se repitió durante todos los días de la semana, cada mañana me encontraba con un nuevo plug con un tamaño levemente superior, así el martes fue de tres centímetros de diámetro, el miércoles de tres centímetros y medio, el jueves de cuatro y el viernes de cuatro centímetros y medio (un tamaño que debo reconocer, jamás habría considerado que podría tener dentro mío).
Cambié las pantimedias por un par nuevo color natural, en este caso, de un nailon muy delicado, en el paquete indicaba 15 denier (que luego supe, era el indicador de un hilo muy ligero y transparente), la suavidad del tacto se sintió instantáneamente y no pude resistir rozar una pierna contra la otra, sentarme y cruzar mis piernas alternativamente una contra la otra sintiendo la suavidad de su textura.
Curiosamente, sentí el deseo de usar toda la lencería disponible, calzarme los zapatos y empezar la reproducción del video bajo la influencia de los poppers, sin embargo, tuve que resistirme y dejarlo para mas tarde si no quería llegar tarde a mi trabajo. Así que simplemente me puse la ropa interior, dejé de lado el sostén (imposible ocultarlo bajo una camisa con el volumen de las prótesis mamarias) y me vestí con un pantalón y camisa, tomé mi mochila y me dirigí a la oficina.
Durante todo el trayecto estuve deseando volver lo antes posible, para disfrutar de una nueva sesión de entrenamiento bajo la guía de mi Amo. Era posible acaso que una serie de imágenes mostradas por la pantalla hubiesen alterado quien era yo? O acaso los poppers habían facilitado la transición, una cosa era cierta, en solo dos días había pasado de ver los videos porque no había remedio a esperar ansioso por encontrarme en mi departamento exhibiéndome para Carlos.
Llegué a la oficina, me senté en mi estación de trabajo y al intentar abrir los documentos que estaba analizando, un mensaje de la Directora del área me indicaba que en cuanto llegara fuera a su oficina.
Justo lo que precisaba para comenzar las semana, mi relación con ella siempre había sido áspera por llamarla de una forma diplomática, debo reconocer que ella era muy capaz, sin embargo, y nunca supe cual era la causa, sentía una cierta enemistad hacia mi persona, si nos encontrábamos en una reunión de equipo, bastaba que yo hiciera un comentario para que ella se opusiera inmediatamente, incluso en una ocasión el resto de mis compañeros tuvieron que reprimir una sonrisa, ella hizo una propuesta de trabajo y yo sinceramente consideré que era una buena opción y así lo dije.
Inmediatamente, cambió de opinión y dirigiéndose a mi, señaló "Hay otras alternativas, por ejemplo .... " y comenzó a sugerir una línea de trabajo completamente opuesta a la que había recomendado tan solo un instante antes.
Con cierto desánimo me dirigí el piso superior donde se encontraban los despachos de todos los directores de la empresa, me anuncié con su secretaria y luego de avisarle que había llegado, me hizo pasar inmediatamente.
El despacho era sencillamente enorme, el piso cubierto por una alfombra de pelo largo, al fondo un gran escritorio de vidrio con un ventanal que cubría toda la pared y daba vista a un parque, frente a el dos sillones de un estilo moderno, ocupando la pared a su izquierda, una biblioteca con un pequeño bar incluido. A la derecha del escritorio, una mesa de reuniones con capacidad para ocho personas.
En la pared opuesta al escritorio, justo al lado de la puerta que recientemente había atravesado, un sofá de tres cuerpos donde ella se encontraba sentada con sus piernas cruzadas.
Tengo que reconocer que a pesar de la mala relación que tenía, como mujer era sencillamente espectacular, madura, de aproximadamente 50 años de edad, su físico era impresionante, un busto prominente, maquillaje intenso, ojos de gata, labios rojos, uñas largas y del mismo color que los labios, en este momento vestía una blusa blanca de seda, mangas largas y cerrada al cuello, por encima de la blusa, un corsé de cuero rojo que resaltaba su busto y moldeaba la cintura.
Una falda que parecía látex o algo similar, diez centímetros por encima de su rodilla, piernas espectaculares enfundadas en un par de medias negras y con zapatos de tacón aguja de al menos doce centímetros.
Se puso de pié y con una sonrisa se acercó y me dió un beso en la mejilla.
- Hola Lucas, te estaba esperando.
No supe que contestar, esperaba como siempre un tono estricto y demandante, sin embargo, me encontré con una recepción completamente distinta. Es que acaso me estaba preparando para un sermón?
- Vine en cuanto recibí el mensaje Señora.
- No seas tan formal, llámame Sandra, ven, vamos a sentarnos.
Me senté en un extremo del sofá y para mi sorpresa ella se sentó justo a mi lado, con sus caderas rozando las mías. No pude evitar admirarlas.
- He estado siguiendo tu trabajo y creo que ha llegado el momento de darte mas responsabilidades, por supuesto, esto se verá reflejado en tu salario.
- No se que decir Señora, perdón Sandra, no esperaba una noticia así.
- Estoy convencida que no me decepcionarás, sin embargo, para hacer frente a tus nuevas tareas, deberás recibir capacitación en algunas herramientas estadísticas que hemos desarrollado.
- Es excelente, sabes siempre estoy dispuesto a aprender, donde recibiré la capacitación?
- Aquí mismo, yo me encargaré personalmente de que recibas la educación adecuada, es mas, comenzaremos ahora mismo. Estás dispuesto?
- Por supuesto, como usted disponga.
Se puso de pié y me indicó. - Comencemos entonces, ven conmigo.
Se dirigió entonces a la mesa de reuniones y me indicó que me sentara en una de las sillas de la mesa de reuniones. Frente a mí, tenía una serie de apuntes, papeles, un laptop y material de escritura. Ella se paró detrás mío mientras me indicaba, aquí tenemos todo el material necesario, vamos a empezar por las funciones básicas, comienza a leer y me preguntas cuando tengas dudas.
Mientras leía la documentación, ella se quedó de pié detrás mío, con una de sus manos apoyada en mi hombro derecho, sentía ocasionalmente el roce de sus uñas contra mi cuello, casi acariciándome. En determinado en vez de preguntar en voz alta, simplemente se agachó y susurró en mi oído:
- Tienes alguna duda?
No era la voz de una Directora o una docente, era el tono de voz que emplea una amante, su frase expresaba una cosa, pero el tono de su voz simplemente decía "quiero hacer el amor contigo", no se como expresarlo, pero de alguna forma inquietante recordé inmediatamente el tono que utilizaban las mujeres en el video educativo que me hacía ver mi Amo. Era el mismo tono sensual e imperativo al mismo tiempo.
- No Sandra, es bastante claro. Respondí con un temblor en mi garganta.
- Bien, suficiente por hoy, mañana te espero en cuanto llegues para continuar. Llévate estos apuntes, leelos para nuestra próxima reunión.
Me levanté, tomé el fajo de papeles sin prestar mucha atención, al retirarme, pude ver una semisonrisa en su rostro.
- Hasta mañana, me dijo.
Llevé la documentación que me había entregado y al llegar a mi lugar de trabajo comencé a examinarla, esperaba encontrar solamente manuales de procedimientos, tablas e instructivos, en cambio, intercaladas entre los papeles encontré también una serie de imágenes bastante explícitas, en la mayoría de ellas se mostraba a un sumiso, con un dispositivo de castidad, vistiendo ropa interior femenina, medias de nailon, zapatos y maquillaje, realizando distintas prácticas sexuales.
En algunas estaba realizando sexo oral a una transexual voluptuosa vestida como una diosa fetichista, en otras estaba amarrada a una especie de potro mientras era penetrada por una transexual, en otras simplemente tenía su boca y rostro sucios con esperma.
Que era esto? Sandra tenía un lado que desconocía por completo? Es que acaso la excitaban estas cosas y por equivocación habían terminado junto con mis manuales?
Imposible, si hubiera sido una sola fotografía la explicación sería que se transpapelaron, pero había tantas, intercaladas con el grueso fajo de páginas de los manuales que una distracción era imposible, las habían colocado allí a propósito, pero con que fin?
De cualquier forma, al verlas no pude evitar excitarme e imaginarme yo mismo en esa situación, quizá no con una transexual, pero producto del condicionamiento que había sufrido durante el fin de semana, me veía a mi mismo realizando las mismas actividades con el Amo Carlos.
Pasé toda la tarde soñando con esta situación, repasando las fotografías y excitándome cada vez mas, sintiendo la presión de mis genitales encerrados en el dispositivo de castidad y prometiéndome a mi mismo que haría cualquier cosa que me pidieran con tal de ser liberado.
Llegó el horario de salida y prácticamente corrí a mi departamento, al llegar, removí mis ropas masculinas, quedé con la ropa interior y las medias de nailon, me puse los zapatos, el sostén con las prótesis, preparé el frasco con poppers y ya me disponía a reproducir el video cuando llegó un mensaje a mi teléfono.
Amo Carlos: - Hola Nelly, estoy muy orgulloso de tu progreso.
Nelly: - Gracias, ha llegado el momento en que me permita remover este dispositivo por favor.
Amo Carlos: - Todavía no, falta poco, te he llamado porque he descubierto algo muy interesante.
Nelly: - Que es?
Amo Carlos: - Creo que no lo sabías, pero soy el CEO de una importante multinacional.
Nelly: - No lo sabía, igualmente no entiendo que tiene que ver.
Amo Carlos: - Pues que es la misma multinacional en la que tu trabajas, mira que sorpresa, eres mi empleada.
No respondí, no sabía que responder frente a esta información, que significaba al fin y al cabo.
Amo Carlos: - Veo que estás sorprendida, no debes preocuparte, creo que es una excelente oportunidad para tu carrera.
Nelly: - Gracias.
Amo Carlos: - Ya le he dado instrucciones a Sandra para que continúe con tu educación, ella es una de mis alumnas, será tu tutora por esta semana y te ayudará a progresar.
Nelly: - Hoy tuve una reunión con ella justamente.
Amo Carlos: - Perfecto, obedécela y verás que no te arrepentirás.
Nelly: - No tengo muchas opciones de cualquier forma.
Amo Carlos: - Tienes toda la razón, esta semana continuarás tu formación con Sandra y la semana próxima te guiará Roxana.
Nelly: - Roxana? La Directora de Recursos Humanos?
Amo Carlos: - Si, ella también es mi alumna y continuará con tu formación, luego que ella termine tu educación, verás a Ricardo.
Nelly: - Ricardo, el Director de Tecnología? Es también un alumno suyo?
Amo Carlos: - Por supuesto, todos en el Directorio son mis alumnos, pero Ricardo en realidad realizará una evaluación.
Nelly: - Evaluación? Para qué?
Amo Carlos: - Evaluará tu entrenamiento y determinará si estás capacitada para integrarte al Directorio. Piensa que este es un proceso que te ayudará a progresar, verás que oportunamente me lo agradecerás.
Con estas palabras interrumpió la comunicación, ahora estaba seguro que nada de lo que me había sucedido durante las últimas semanas era casualidad, el encuentro en el bar podría haber sido una coincidencia, pero sumado a la compra de mi departamento y el hecho que todo el directorio era una especie de propiedad del Amo Carlos solo podía tener una única conclusión. Que todo había sido planificado previamente y que yo había sido seleccionado sin saberlo.
Luego de terminada la conversación con el Amo, tomé el relajante muscular que me había sido provisto y activé la reproducción de los videos, siguiendo sus indicaciones y aspirando los poppers cuando me era indicado, caí entonces en un estado en el cual parecía que mi cuerpo no me pertenecía, las piernas y mis brazos se sentían extraños, apenas podía moverlos, caí en un estado de ensoñación en el cual toda mi atención estaba centrada en las imágenes que desfilaban ante mí, repitiendo el mantra tal como se me indicaba.
En esta oportunidad la lista de reproducción esta orientada a señalarme los placeres de practicar sexo oral a un hombre, la excitación de recorrer un glande con mi lengua mientras acariciaba los testículos, la agradable y deliciosa sensación de recibir un orgasmo en mi boca, incluso llegué a soñar con la idea de tener uñas largas y labios pintados de rojo, acariciando y masturbando la sucesión de penes que aparecían ante mí, disfrutando de sentir como crecían al besarlos.
Cuando finalizó la reproducción, luego de aproximadamente dos horas, estaba completamente agotado y excitado, acariciando mis genitales por encima del dispositivo de castidad, cada vez mas cerca del orgasmo, sin alcanzarlo nunca.
Agotado, me recosté en la cama con las medias, los zapatos y por supuesto, sintiendo el plug dentro mío.
Por la mañana y tal como había sucedido en los últimos días, arribó un nuevo paquete, conteniendo un nuevo plug levemente mas grande que el que había utilizado el día anterior, procedí entonces a retirar uno, lubricar el mas grande e introducirlo dentro mío, cambié la ropa interior que llevaba por una muda limpia, eligiendo esta vez unas pantys negras de talle alto y cavadas que hacían juego con las medias de nailon.
Me vestí con las ropas de calle por encima y me dirigí a mi empleo, al llegar a mi puesto de trabajo encontré un mensaje emergente de Sandra:
- "Ven a mi despacho en cuanto llegues para continuar con tu formación"
Me dirigí inmediatamente a su oficina, al anunciarme, su secretaria me indicó que pasara ya que estaba esperando mi llegada.
Le encontré sentada en un sofá, con un atuendo muy similar al del día anterior, salvo que había actualizado sus colores, ahora el corsé era negro mientras que la falda tipo lápiz era de color rojo, su busto, extremadamente marcado, su maquillaje impecable, cruzada de piernas a la altura de las rodillas, uno de sus zapatos rojos con un tacón de doce centímetros se balanceaba en la punta de su pié.
- Adelante Nelly, dijo usando mi nombre femenino, toma asiento, se que ayer a la noche el Amo Carlos te ha informado del curso de los acontecimientos.
- Si Sandra, ayer por la noche tuve una conversación con el.
- Perfecto, pero de aquí en adelante espero que te dirijas hacía mi con el debido respeto a tu tutora, llámame Señora o Ama cuando estemos las dos solas.
- Si Señora, respondí sin prestar atención al hecho que utilizaba un pronombre femenino para dirigirse a mi.
Se levantó y caminó lentamente hacia la puerta, estaba virtualmente hipnotizado por el sonido de sus tacones contra el mármol del piso. Al llegar, simplemente trabó la cerradura.
- Así estaremos mas tranquilas y tendremos un poco mas de intimidad sin ningún tipo de interrupción.
- Bien, ahora quiero que te desvistas.
- Aquí? En su oficina?
Se acercó hacia donde estaba sentado, tomó mi oreja y tirando de ella hizo que me levantara y entonces me dice: - Te diré esto una sola vez señorita, de este momento en adelante, cuando alguien del directorio te de una orden, deberás cumplirla inmediatamente, sin ningúun tipo de cuestionamiento. Está claro?
- Si Señora, discúlpeme creí que no era el lugar adecuado.
- Poco importa lo que creas en este momento, simplemente sigue mis instrucciones.
Procedí entonces a quitarme la ropa, quedando de pié frente a ella tan solo con la ropa interior, y las medias. Revisó entonces mi dispositivo de castidad (como si fuera capaz de removerlo) y el plug anal.
- Bien, espera aquí un momento.
Quedé allí de pié, totalmente expuesto en el centro del despacho, mientras ella se dirigía al otro extremo del mismo, abrió una puerta que según pude ver daba a un baño personal, abría un gabinete, tomaba una serie de objetos y retornaba con ellos en la mano.
Cuando se acercó pude distinguir que se trataba de un par de zapatos negro, con tacón aguja de doce centímetros, una peluca de color negro, cabello lacio y un sostén con relleno del mismo color que mi ropa interior.
- Ponte esto primero, me dice mientras me alcanzaba el sostén.
Al colocármelo vi que el tamaño de las prótesis era inmenso, bajé mi cabeza y solo pude ver dos globos que ocultaban mis piernas y mis pies. Imposible no notar además el peso de semejante busto, casi sin darme cuenta, comencé a acariciar mis flamantes tetas con una sensación de placer y entusiasmo que pocas veces había sentido antes.
A continuación dio un paso hacia mí y procedió a colocarme la peluca, sentí como el cabello rozaba mis hombros, no podía verme, no había ningún espejo en la oficina de Sandra, sin embargo, la sensación era de total feminidad, ya no podía negar que las sesiones de hipnosis, la reproducción de videos constante, me estaba transformando lentamente.
Finalmente, depositó los zapatos en el piso, frente mío.
- Póntelos y camina para mi, me indicó.
Apoyé mi mano izquierda en el escritorio que tenía a mi lado, intentando mantener el equilibrio, deslicé primero un pié y luego otro, el calce de los zapatos era perfecto, parecían hechos a medida.
- Ahora camina hacia mí, me ordenó.
Por fortuna había practicado algo en casa con el calzado que había recibido aunque la altura del tacón era menor, era la primera vez que usaba algo tan alto y con alguna inseguridad avancé hacia ella.
- No así no, parece que estuvieras pisando huevos.
Tomó una regla de su escritorio y comenzó a darme indicaciones mientras me corregía:
- Pisa con el tacón.
- Luego apoya el resto del pié.
- Da pasos cortos.
- Coloca un pié delante del otro.
- Balancea las caderas.
Cada corrección era precedida por un golpe de la regla en mis nalgas, lo suficiente como para que fuera incómodo y verme obligado a esforzarme.
Este entrenamiento se prolongó durante mucho tiempo, aproximadamente dos horas, cuando Sandra estuvo conforme con mi forma de caminar, comenzó a corregir primero la postura de mis manos, tenía la tendencia, vicio la llamaba ella, de extender mis brazos, en parte para conservar el equilibrio.
- Pareces una urraca con los brazos extendidos, no vas a volar por mas que lo intentes, coloca tus manos a los lados de tus caderas.
Intenté seguir sus instrucciones, nuevamente, la regla, esta vez golpeando mis brazos y mis manos corregía mi postura, mientras tanto, ella comenzó a filmar mi progreso con su teléfono móvil.
Por fin, conseguí caminar tal como ella exigía que lo hiciera, mis piernas y pies ya estaban completamente adoloridos y yo estaba deseando poder descansar un poco.
Que ilusa había sido, en ese momento comenzó la última de las lecciones, como sentarme y como ponerme de pié.
Debía hacerlo graciosamente, con movimientos femeninos, fue la indicación que me dio, sentada, debía ensayar como cruzar mis piernas, hacerlo a la altura de los tobillos, cruzar las piernas a la altura de la rodilla, o no cruzarlas, simplemente sentarme con las rodillas y los tobillos pegados uno al otro, siempre manteniendo la gracia.
Luego ponerme de pié conservando el equilibrio, hacerlo sin abrir mis piernas, volver a sentarme, pararme, dar una vuelta alrededor de la silla, sentarme nuevamente, pararme, caminar hasta el sofá donde ella me esperaba, sentarme a su lado, de pié nuevamente, ir hasta el sillón ejecutivo que se encontraba detrás de su escritorio, repetir el proceso una y otra vez.
Si ella consideraba que me estaba esforzando, al sentarme en el sillón, me recompensaba con una caricia en mis muslos, o tomaba mis genitales atrapados en el dispositivo de castidad entre sus manos, provocando entonces un doloroso intento de erección que nunca se concretaba.
- Si te portas bien, el Amo Carlos puede decidir remover esto y autorizarte a que hagas conmigo lo que quieras. Te gustaría eso?
- Si Señora, me gustaría mucho.
- Ve pensando entonces que cosas me harías.
- Si Señora, me gustaría ...
- No me digas ahora, me interrumpió, es una posibilidad que queda en manos del Amo decir cuando y como. Ahora sigamos practicando.
Si en cambio, consideraba que no me estaba esforzando lo suficiente, sobrevenía un castigo, a veces la regla golpeaba mis glúteos o mis brazos, en otras ocasiones me ordenaba que me recostara sobre sus piernas mientras aplicaba una serie de nalgadas.
- Cuantas nalgadas crees que serán necesarias para que pongas voluntad?
- No se Señora, disponga usted.
- Creo que con diez será suficiente. Tomaba su celular con una mano y filmaba mientras con la otra mano me daba nalgadas indicando que las contara.
- Bien, intentemos de nuevo.
Esta sesión se prolongó hasta que mis gestos fueron lo suficientemente femeninos según su criterio. Habíamos pasado casi todo el día de trabajo practicando y yo estaba realmente agotado.
- Suficiente por hoy, cambiate y toma esto, úsalo cuando llegues a tu casa. Me dice mientras me entregaba una valija relativamente pequeña de unos 30 centímetros de lado.
Removí los zapatos y el sostén, quedando con la ropa interior y las medias, me vestí y para mi asombro, ya era la hora de salida. Me dirigí a mi departamento tratando de imaginar cual era el contenido del paquete que me había entregado.

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