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La Herencia - Cuarta Parte

Continuamos con el relato, espero les guste

Cuarta Parte - La Primera Transformación

Al llegar, me desnudé, y comprendí como se sentían los siervos que había marcado anteriormente, no era algo que estuviese haciendo en contra de mi voluntad, mas bien lo opuesto, estaba ansiosa por quitarme la ropa de hombre y ser transformada, mi madre no había implantado órdenes, en cambio había establecido deseos.

Una vez desnudo, Elena comenzó a aplicar crema depilatoria en todo mi cuerpo mientras que Enriqueta en sucesivos viajes a la habitación de mi madre traía bolsas y bolsas de distintos tipos y tamaños, adiviné calzado, botas y zapatos, todas de tacón aguja de al menos 12 centímetros, otras bolsas contenían lencería, maquillaje, joyería, incluso una pequeña colección de pelucas de distintos colores y cortes.

Pasados unos cinco minutos, mi piel comenzó a picar, un leve escozor que recorría todo mi cuerpo.

- Es tiempo de remover la crema. Dijo Elena mientras me guiaba hacia la ducha.

Una vez bajo el chorro de agua, contemple mi cuerpo ahora completamente lampiño, salvo por un pequeño triángulo en mi entrepierna. Al salir, entre ambas aplicaron una crema balsámica en todo mi cuerpo, luego procedieron a sentarme frente al tocador y comenzar con mi transformación.

Te aburriría si describo en detalle el proceso, basta con decir que depilaron mis cejas para darles un contorno mas femenino, aplicaron base, pintaron mis ojos en al menos tres tonos, pestañas postizas, delinearon mis labios para luego pintarlos en un color rojo intenso.

Mientras una me maquillaba, la otra aplicaba extensiones en mis uñas para luego pintarlas en el mismo tono que mis labios.

Luego de una de las bolsas retiraron unas prótesis mamarias de generosas dimensiones que adhirieron a mi busto con pegamento. Un corset negro de un material que parecía cuero pero mucho mas suave al tacto, luego de ser ajustado redujo mi cintura y realzó mi busto.

Medias negras de nailon con costura crearon una sensación exquisita al rozar una pierna contra la otra. 

Finalmente, un par de zapatos negros con un taco aguja hicieron que me tambaleara al querer ponerme de pié.

Completaron el atuendo un vestido negro, de mangas cortas, falda tipo tubo que resaltaba mis nalgas, larga apenas unos centímetros por encima de la rodilla, una peluca negra con un peinado alto, y el toque final cuatro anillos en mis dedos, pulseras y un collar adornando mi cuello y un poco de perfume con un leve aroma cítrico.

Fue un momento extrañamente placentero sentir como aquellas dos mujeres me vistieron, sentir sus manos recorriendo mi cuerpo, la suavidad de las texturas de la ropa era increíblemente erótica y al contemplarme por primera vez en un espejo de cuerpo entero, no pude reconocer a Carlos en la imagen, ahora Carla había nacido.

En ese momento comenzó la parte difícil, primero aprender a caminar con tacones, siguiendo sus directivas, comencé a recorrer el pasillo una y otra vez hasta que adquirí no solo la práctica, sino la gracia de hacerlo contoneando mis caderas (ligeramente, solo insinuando, no tan marcado, un poco menos, un poco mas), cuando pude caminar cumpliendo sus expectativas, comenzó la segunda fase del entrenamiento.

Como sentarme, como pararme, como hacerlo de forma sensual, modificar mis gestos para que fuesen mas femeninos tomó una gran parte del tiempo.

Finalmente, el entrenamiento de la voz. - No no puedes hablar en falsete, me decía Elena, queda ridículo.

- Baja el tono de voz, indicaba Enriqueta, presta atención como lo hago yo.

- Mas suave, modula las palabras lentamente. 

Luego de dos horas, había adquirido la destreza suficiente como para dejarlas satisfechas.

- Ahora todo junto, camina un poco y siéntate en esta silla, háblame cuando lo haces, mira ligeramente de costado.

- Bien, mas que aceptable, ahora la presentación en sociedad, mencionó Elena. Tu ve por delante a ver que opinan tu madre y tu esposa.

Tengo que confesar que sentí cierta aprensión al bajar las escaleras, esa parte no la habíamos practicado.

- No mires los escalones, la mirada al frente, recuerda pasos pequeños y cortos.

Al llegar a la sala, Marta y Laura estaban conversando animadamente, cuando me vieron, ambas se callaron.

- Eres la viva imagen de Josefina, acotó mi madre.

- Carla, estás hermosa, casi estoy celosa de tu presencia.

- Gracias mi amor, no sabes el placer que me da el oir tus palabras.

- Ahora vamos a cenar, dijo mi madre. Veremos como te comportas. - Enriqueta que has preparado?

- Pollo con salsa de cerveza acompañado con papas noisette señora.

- Excelente elección y de postre?

- Peras al borgoña con helado de crema señora.

- Hay que haríamos sin ti Enriqueta, te has revelado como una excelente cocinera. Pasamos al comedor.

Fui plenamente consciente que durante la cena, gran parte de la atención estaba puesta en mí, recuerda, me decía a mi misma, cuida tus modales, bocados pequeños, no ensucies el vaso con el labial, ten cuidado de no manchar el vestido con la salsa. Además, el roce de las piernas de Laura contra las mías, la caricia casual de una de sus manos, no se si lo hacía adrede, intentando sobresaltarme o si por el contrario, intentaba darme ánimos.

Cuando terminamos de cenar, mi madre dijo: - Dejemos que Laura y Carla pasen el tiempo a solas en su habitación, mientras tanto, nosotras podemos practicar un pequeño juego para pasar el rato.

Nos retiramos a nuestra habitación y fue solo entrar que Laura me abrazó por detrás, sentía su strapon presionando contra mis nalgas, y mientras besaba mi cuello y acariciaba mi flamante busto me dijo: - Estás hecha un bombón y hoy te voy a comer.

Mientras tanto, bajaba el cierre de mi vestido y dejaba que este cayera al suelo a mis pies. 

- Ven, dijo mientras se sentaba en la cama, quiero que me mames un poco.

Tomé el pene artificial entre mis manos y comencé a besarlo de recorriéndolo con mi lengua en toda su extensión, finalmente introduciéndolo en mi boca.

- Hoy que es tu primera vez decidí usar uno pequeño, ya iremos aumentando el tamaño de a poco.

Pequeño?, debía medir al menos 20 centímetros por 3 de diámetro.

- Ven, quiero que me beses el culo, quiero sentir tu lengua dentro mío, me dice mientras se ponía en cuatro sobre la cama, exponiendo su ano.

Comencé a hacerle el amor a su cola, recorriendo sus nalgas con besos, dejando las marcas de mi labial en sus glúteos hasta que en un momento me dice: - Méte la lengua de una vez que me estás enloqueciendo.

Por supuesto, obedecí introduciendo mi lengua en tan preciosa cavidad, mientras que con mis dedos jugaba con su clítoris.

- Déjame a mi ahora, cambiemos de posición.

Dicho y hecho, me puse en cuatro patas sobre la cama, ella abrió mis piernas y separando mis nalgas con sus manos, dejó expuesta la entrada de mi ano, directamente sentí su lengua estimularme y puedo asegurarte que una ola de placer recorrió mi cuerpo en ese momento. Por Dios, de lo que me había estado perdiendo, de haber sabido antes la delicia de sentir una lengua en tu ano lo habría probado hace mucho, mucho tiempo.

Luego, tomando un pote de la mesa de noche, comenzó a lubricar mi esfinter, primero introduciendo un dedo, luego dos y cuando notó que estaba lo suficientemente relajada, tomó una joya anal y muy lentamente la colocó dentro mío.

- Te gusta? 

- Siii, poor favooor, sigue.

Comenzó a jugar entonces, introduciendo y sacando la joya de dentro mío hasta que en un determinado momento me dice.

- Nunca lo hicimos, pero quiero que me hagas la cola.

Quien era yo para negarme a semejante petición, tenía delante mío a una belleza, yo también convertida en una mujer, así que cambiamos de posición una vez mas y comenzó mi turno de lubricar su ano, introducir un dedo, luego dos y finalmente, posicionar mi pene en la entrada y comenzar a ejercer presión.

Casi se diría que no fui yo quien la penetró, sino que fue su ano quien capturó poco a poco mi pene. Cuando estuve por completo dentro de ella, comencé a cabalgarla primero lentamente.

- Hayyy, me encanta, sigue por favooor, no te, no te, no te, de, detengas.

- Cambiemos un poco, quiero verte gozar mientras te penetro.

Volvimos a cambiar posición, pero esta vez, yo recostada con la espalda contra la cama, con mis piernas apoyadas en sus hombros, retiró el plug lentamente y dice: - Creo que ya estás lista y dilatada para recibirme.

No terminó de decirlo que sentí como la punta de su pene artificial comenzaba a presionar la entrada.

Poco a poco fue entrando en toda su extensión y cuando sentí los testículos artificiales golpear contra mis nalgas me dice mientras comenzaba a masturbarme.

- Tócate los pechos, quiero ver lo puta que eres.

Seguí sus instrucciones, extrañamente, al tocar mi busto, me hizo sentir toda una puta, comencé a jadear, a recorrer mis labios con la lengua, a pedirle que lo hiciera con mas intensidad.

- Mas por favor, cógeme como la puta que soy.

- A ver como acabas para mí, me dice mientras continuaba masturbándome.

Finalmente, tuve mi orgasmo, el semen se derramó sobre mi corsé y ella entonces me dice: - Es una lástima desperdiciar esto, recogiéndolo con sus dedos y dándomelos a tomar.

Besé esos dedos, los recorrí con mi lengua como si estuviera practicando un felatio, recorriéndolos con mi lengua y bebiendo hasta la última de mi orgasmo.

Finalmente, sin retirarse de dentro mío, nos quedamos en la cama abrazados y así dormimos.

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